Uncategorized

La IA y yo….viejas amigas

Hace días que me estoy cuestionando qué es lo que esperan las personas de la Inteligencia Artificial. Llevo experimentando con esta herramienta…que considero fascinante…desde antes de que se popularizaran nombres como Claude, ChatGPT, Gemini, Copilot o Midjourney, Discord y Firefly.

Ya en 2022, junto a Aris D’Orville y Edgar, en el Colectivo Gatopardo, jugábamos con ella, debatíamos sus posibilidades, filosofábamos a partir de los textos de Yuval Noah Harari, releíamos a Joan Fontcuberta y seguíamos con curiosidad cada novedad relacionada con el tema. Al año siguiente presentamos, como colectivo, una de las primeras exposiciones realizadas en República Dominicana por artistas dominicanos utilizando imágenes creadas con inteligencia artificial.

En aquella exposición hablamos tanto de sus posibilidades como de los cuidados que requería. Compartimos nuestras inquietudes con estudiantes, artistas y profesionales de distintas áreas, y participé en conversaciones que me dejaron una convicción que hoy mantengo: la inteligencia artificial es una herramienta extraordinaria para ampliar nuestras capacidades, pero su mayor aporte no es reemplazar lo que sabemos. Es elevarlo. Y para elevar algo, primero tiene que existir.

Lo más curioso de todo es que, para obtener algo útil de la herramienta más poderosa que hemos visto en mucho tiempo, primero debemos hacer algo que parece estar pasando de moda: pensar. Porque la inteligencia artificial necesita instrucciones. Necesita contexto. Necesita preguntas. Y mientras más precisa sea la pregunta, mejores serán las posibilidades de obtener una respuesta valiosa. Luego vendrán nuevas preguntas, ajustes, correcciones y conversaciones adicionales. Al menos en mi experiencia, rara vez el primer intento produce exactamente lo que buscamos. Por eso me resulta curioso cuando escucho que la inteligencia artificial volverá innecesario el pensamiento humano. Hasta ahora he observado exactamente lo contrario: quienes mejor la utilizan suelen ser quienes más saben, quienes más leen, quienes tienen mayor capacidad de análisis o quienes sienten una curiosidad genuina por aprender.

No le tengo miedo a la inteligencia artificial; de hecho, me encanta. Lo que sí me preocupa es que terminemos utilizándola como muletilla para absolutamente todo. Delegar una tarea es una cosa; delegar el pensamiento es otra muy distinta. Y sospecho que la diferencia entre ambas será lo que nos permita mantener el cerebro razonablemente alineado y balanceado en los años por venir. Porque una aplicación puede ayudarnos a encontrar respuestas, pero no sustituye la experiencia, el criterio, la sensibilidad ni la responsabilidad de quienes dedican años a aprender un oficio o una profesión. Cuando olvidamos eso, entonces sí aplica el nombre que en el Colectivo Gatopardo le pusimos a nuestra primera exposición sobre inteligencia artificial: Attention, Watch Out, Atención! Brindo por quienes abrazan el cambio. Por quienes aceptan una tecnología que llegó para quedarse. Por quienes aprenden a usarla sin miedo, pero también sin ingenuidad. Y, sobre todo, por quienes se aferran a uno de los mejores dones que tenemos como seres humanos: la capacidad de pensar.

¡Salud!

Uncategorized

México (Parte 2): Chichén Itzá, mi segunda Maravilla

Todos me preguntan por que repetí país para viajar…y es que primero, México es enorme y se requeriría mucho tiempo para conocer una buena parte. Segundo, había dos cosas que deseaba allá: Hacer fotos en un cementerio en el Día de Muertos y visitar el Chichén Itzá (una de las maravillas del mundo moderno). El tema es que había otras cosas por ver (que ya les conté en el posteo anterior). Conclusión, regresé en un viaje súper corto para conocer el Chichén Itzá. Mi segunda maravilla. (Foto: Riviera Maya desde lo Alto).

Usted ha ido a Punta Cana? pues mas o menos ha ido a Cancún (ellos un poco más organizados y como el resto del mundo, sacando muchísimo mejor provecho de los recursos naturales y turísticos que tienen y que nosotros también tenemos de sobra…). Rendí bastante el tiempito que estuve allá.  El mismo día que llegué, lo primero fue disfrutar el Cirque Du Soleil: Joya, definitivamente una forma de transportarnos a la magia, la fantasía y una buena manera de «saludar» mi niña interior, que aprovecha cualquier cosa para que la creatividad se le despierte. Esa música en vivo! esos personajes tan bien trabajados y todas las cosas que pasan al mismo tiempo te activa todos los sentidos. Lo mas chulo, ya permiten tomar fotos si la cámara no hace ruido ni tiene láser rojo. (Foto: Escena con Personajes del Circo)

En mi segundo día, cumplí mi deseo…llegar al Chichén Itzá…caminas unos cuantos metros y te sorprende esta estructura maravillosa! Siempre me preguntan si estos lugares que visito tienen esa «energía especial»…y ciertamente la siento, pero no sé si es por el lugar o por la emoción que siento cada vez que puedo lograr algo que deseo…por lo que al mirar esta maravilla me engrifo, se me aguan los ojos, grito de alegría y hasta salto de la felicidad que me genera. Escuchar de los guías (personas sumamente preparadas, certificadas y apasionadas por su historia) todas las informaciones relacionadas a los Mayas y a este espacio es entrar en ese mundo fantástico y ver de primera mano como se vivió en esa época tan distinta a la nuestra y extrañamente tan adelantada (en varios aspectos) a nuestros tiempos. (Foto: Chichén Itzá).

La cultura Maya es parte de la civilización mesoamericana que se desarrolló en Centroamérica, se supone que surgieron en el año 7000 a.C. Eran cazadores y nómadas hasta que se asentaron comenzando a manifestar sus dotes extraordinarios de arquitectos, astrólogos (su calendario es más exacto que el gregoriano), escritores y matemáticos. En la mitología Maya, Kukulkán es el Dios de las tempestades que creo vida por medio del agua y enseño al hombre a producir fuego (representado por una serpiente que se asemeja o es también una serpiente emplumada al igual que la que adoraban los Aztecas). Me encantó ver que además eran deportistas. Jugaban Pokolpok, lo que se considera como un antecedente del fútbol, con un nivel de dificultad importante pues debían introducir una bola de caucho en un círculo que yo me encontré bastante alto. Y aunque al final el asunto terminaba de manera bárbara (al capitán del equipo ganador se le sacrificaba y se le entregaba a los Dioses, ya que ellos consideraban eso un honor…y a los del equipo perdedor se les decapitaba), definitivamente era una actividad tanto deportiva como religiosa que disfrutaban a plenitud. También muy interesante es que la educación en esos tiempos se trataba de enseñar a prepararse para el quehacer cotidiano y recibían instrucciones sobre los ritos religiosos, normas de respeto y cortesía (debería agregarse esto a nuestro sistema educativo). Algo también super interesante es que actualmente en algunas escuelas de Yucatán se está impartiendo la materia de Lengua Maya como una forma de preservar el idioma y con ello la identidad de descendientes que hoy se sienten orgullosísimos de serlo. (Foto: Kukulkán en Chichén Itzá).

En mi 3er y último día estuve visitando el «Akumal Monkey Sanctuary & Rescued Animals), donde hay mas que monos…un lugar muy hermoso donde te recibe un Chamán que en una hermosa oración en Maya pide permiso a los Dioses para que nos permita visitar los animalitos que viven en el Santuario. Me fascinó saber que existe este tipo de espacios donde rescatan animales que tienen atrapados en circos, decomisan animales exóticos que pertenecen a la selva y que no son tratados adecuadamente, dan albergue a animales que han sido heridos (tienen algunas especies que se han electrocutado en los cables de la electricidad o han sido chocados por vehículos en las avenidas) y no importa si las especies son nativas o introducidas, siempre ofrecen ayuda a que estos animalitos tengan una mejor vida (de hecho, algunos, luego de curados y repuestos, los que pueden, retornan a la selva). Cuando veo este tipo de espacios no puedo evitar compararnos y pensar lo bueno que fuera tener algo similar en mi Islita con personal realmente preparado para cuidar y proteger los animales (la isla esta llena de gatos y perros que requieren ayuda). En el caso de este Santuario, reciben ayudas varias y tienen programas de adopción de animalitos en los que quienes lo hacen, envían su aporte mensual o anual que se usa para cuidados veterinarios, alimentación y mantenimiento del espacio). Al final del día termine cenando en Lorenzillos…una comida exquisita para quienes disfrutamos mariscos y comida de mar, atención de primera y si esperas un rato en la noche….pudieras conocer a Lorenzo (el cocodrilo que vive debajo del restaurante – de lo mas chulo, aunque obviamente «no acariciable»). Recomendado. (Foto: Pareja de Papagayos rescatados por el Santuario).

Y de esa manera di inicio a un 2024 que promete…feliz…haciendo lo que me gusta…y aunque Cancún por si mismo no necesariamente ha sido un destino que me ofrezca opciones de cosas que prefiero hacer…es un lugar hermoso, siempre aparece una buena foto…. y si sales a recorrer los alrededores encuentras cosas maravillosas para conocer y aprender. Así que hoy brindo por un 2024 en la que Dios guíe cada uno de nuestros pasos (ese será mi deseo para todos, siempre), que logremos sueños, mucha salud, que nada ni nadie nos quite la paz, que ni jodamos ni nos dejemos joder, que logremos las herramientas para enfrentar lo que la vida nos traiga, que seamos ligeros y alegres y que el 2024 sea tan extraordinario como mi 2023. Salud! (Foto: Ross con Alas de Mariposa Monarca en el Cirque du Soleil).