Y el año está avanzando a una velocidad que creo que ya pronto estaremos poniendo de nuevo los arbolitos…atentos a relajo, ya estamos a mediados de marzo y los días han estado intensos, mucho trabajo, pero sobre todo el tema de nuestra Madre Tierra enojada, los temblores en Haití, Chile, Taiwan, Turquía y muchas personas viviendo situaciones críticas en estos momentos, no sólo por la pérdida de sus bienes materiales, sino también porque muchos han perdido también sus seres queridos…una situación que me entristece mucho. Debemos ayudar con todo lo que podamos y comenzar a respetar un poco más el lugar donde vivimos. (Foto: RossQ).
Los días no están rindiendo, ahora todo es por mucho….el trabajo, los compromisos, las diligencias de la casa, las personales… he deseado que el día tenga un poco más de 24 horas y eso me lleva a recordar que cada día vivimos interpretando, como si fuera en un escenario, roles diferentes y cada uno debemos de hacerlo de manera magistral, como sucede cuando me gano el aplauso de mis amigos de la clase de actuación o un “Muy bien” de Laura (la profe)…cada mañana el primer rol que desempeño es ser la “dueña de mi mascota”, al encender la luz de mi habitación, ya Valentina está en la puerta esperando a entrar para que la acaricie y salga a ponerle su comida….cuando estoy lista para salir de casa a trabajar juego un doble rol…me convierto en “hija”…saludo a mi papá y cuándo éste me dice todo lo que falta para rellenar la despensa y me recuerda que tengo que pasar por el supermercado a la salida de la oficina, pues me convierto automáticamente en “proveedora”. (Foto: RossQ).
Llego a la oficina y soy “empleada”, “compañera de trabajo”, “consultora”, “miembro de equipo”, “amiga”, “cliente”….si salgo a tomarme un cafecito con mis amigos, pues ahí me transformo en “amiga”, “apoyo”, cómplice”, en algunos casos en “mamá gallina”…en otros en “pollito”….y cada uno de esos roles requiere de mí diferentes habilidades, las cuáles debo “switchear” a la velocidad de la luz para asegurar que no mezclo una cosa con la otra y que lo que estoy haciendo es lo correcto. Parece como cansón, pero nos sale automático, como respirar….porque son muchas habilidades diferentes, pero un mismo corazón. (Foto: RossQ).
Mi punto es que no importa el rol que juguemos debemos mantener nuestra esencia, eso que nos hace diferente a los demás; eso que no importa el rol que estemos jugando, muestra claramente lo que somos….que somos individuos…diferentes al resto….con esos valores creados en base a nuestras experiencias de vida, que son únicas en cada caso…y es precisamente esa “esencia” lo que debemos cuidar como el tesoro más grande que poseemos. Y cuando nos ponemos de pie, frente al público, a desempeñar los diferentes papeles que el momento nos pide, pues debemos asegurar que esa “Rosmery” (o como tú te llames), está ahí…y defender con uñas y dientes esa esencia… impedir a toda costa el convertirnos en “la sombra” de otra persona….porque eso, ni siquiera para un interés particular, vale la pena…(Foto: RossQ).
Añoñemos esa esencia….busquemos esas personas que en nuestras vidas energizan y hacen que seamos mejores…hagamos cosas que nos hagan crecer y ser personas de buena vibra y sentimientos…y sobre todo, más felices, porque si no es para ser felices, para qué estamos aquí??? Y ya que hoy estuve así cómo filosófica pues les invito a disfrutar de una buena copa de vino tinto, siempre excelente para conversaciones en buena compañía! Salud! (Foto: RossQ)
















































